Muchos pasamos desapercibido una fecha reconocida a nivel mundial esta semana. Se trata del Día Internacional por la Paz, que ha sido reconocido por las 192 naciones que conforman la ONU para recordarse el 21 de Septiembre. A diferencia de algunos centros educativos, esta semana transcurrida no resaltó una fecha que debería aprovecharse para hablar de la Paz a todo nivel. Mas bien, paradójicamente, tal celebración llega en medio del terror psico-social causado por los supuestos toques de queda en varias de nuestras comunidades. Es de recordar cómo hace unos días unos buses de la empresa privada fueron recibidos a tiros por vándalos que aprovecharon el terror de la población de Metapán y la débil respuesta de las autoridades. Hecho que aunque gracias a Dios no dejó fallecidos ha venido a demostrar lo frágil que es nuestra paz. De acá que tengamos que reflexionar.
*****************
La Palabra de Dios es clara al recordar que la paz solo puede ser por la obra de Dios. En Deuteronomio 23,14 una promesa al pueblo de Dios lo asegura al decir: “Porque el SEÑOR tu Dios anda en medio de tu campamento para librarte y para derrotar a tus enemigos de delante de ti, por tanto, tu campamento debe ser santo; y Él no debe ver nada indecente en medio de ti, no sea que se aparte de ti.” Incluso el mismo David en su oficio de Rey lo reconoce al decir de Dios en Salmos 18,48: “El que me libra de mis enemigos. Ciertamente tú me exaltas sobre los que se levantan contra mí; me rescatas del hombre violento.” De ahí que el Salmo 97,10 amoneste diciendo: “Los que amáis al SEÑOR, aborreced el mal; Él guarda las almas de sus santos; los libra de la mano de los impíos.” Y es en Colosenses 1,19-20 que se nos dice cómo Dios hace efectiva esa paz, cuando dice: “Porque agradó [al Padre] que en Jesucristo habitara toda la plenitud,y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, [repito,] ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos.” Tal verdad reconocida por el mismo Señor lo llevó a decir a sus discípulos, según Juan 14,27, “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”
***********************************
Es esta verdad bíblica la que sin duda hace falta en nuestros pueblos. Por ello aún nuestros días para hablar de paz son acabados tan rápida y fácilmente por anuncios como los de Toques de Queda. El camino que nos lleve a la tranquilidad colectiva, es un camino largo y que solo podrán transitar quienes honestamente quieran buscar la paz. Eso definitivamente no se logra intentando aplicar con nuestras manos lo que consideramos justicia. El que las autoridades encargadas no sean efectivas en tal labor no puede justificar que busquemos la paz a través de la violencia y el caos. Y el que otros tomen la decisión de aplicar una justicia al margen de la ley, tampoco debiese justificar nuestro terror colectivo. Mas bien, es de reconocer la necesidad del testimonio de quienes somos cristianos, ya que en momentos como estos somos nosotros los responsables de buscar la paz precisamente modelando un estilo de vida que goza la Paz dada por Dios. Este miedo colectivo provocado por nosotros mismos y reflejo de una paz ficticia tiene una única solución.
Es Dios el único que puede provocar la paz que buscamos y anhelamos. Pero en primer término es necesario reconocer que para disfrutar de la paz entre nosotros, y así liberarnos de la violencia y la venganza personal, tenemos que reconciliarnos con Dios. Nuestros problemas sociales tienen raices en nuestro problema espiritual. La seguridad verdadera no proviene de las autoridades judiciales, ya que son instrumentos. Y es que luego de la reconciliación con Dios, luego de estar en paz con Él y recibir la paz de Él podremos aportar para estar en paz entre nosotros. Son los principios y valores de Dios los que deben colocarse en nuestros corazones.
***************************************
Nuestras autoridades son responsables de investigar y solucionar estas sospechas de Toque de Queda, que sospechan, son bromas de mal gusto. Pero solo Dios puede solucionar esa inseguridad, esa venganza que rodea nuestro corazón. Cuando personalmente estemos en paz con Dios y recibamos su paz, podremos cumplir la Palabra cuando dice “que ninguno devuelva a otro mal por mal, sino procurad siempre lo bueno los unos para con los otros, y para con todos.” Amén.
Archivado bajo: General | Etiquetado: escatologia, fe, fe práctica, paz, transformacion, violencia social





