Aunque crean que tienen el control

Foro Economico MundialLo hemos aprendido desde que convivimos en este mundo. Pero creer que es la verdad universal de esta vida es un grave error.

 

Esta semana parece resaltar el orgullo humano. Como parte de un programa de reunión anual un promedio de 2,500 líderes políticos y empresariales que conforman el Foro Económico Mundial se han dado cita en Suiza para hablar de el rumbo económico del mundo y hacer tratados comerciales. Bajo el albergue que les provee su potencial económico, algunos, como el catalogado el más rico del mundo, Bill Gates fundador de Microsoft, asegura que haran donativos de unos cientos de millones para proyectos que beneficien a los pobres. Además, esta semana un grupo de científicos han publicado un estudio que asegura el avance en la creación del primer organismo vivo artificial. Este avance colocado en una revista de prestigio científico ha elevado el interes en el esfuerzo humano por controlar la vida. De igual manera, queriendo contraponerse al foro económico mundial otras organizaciones sociales organizaron para el día de ayer un promedio de 500 actividades en pro de la ecología, contra la propiedad privada, una economía solidaria y el uso de programas para computación de uso libre.

 

La Palabra de Dios responde sin tapujos a intentos como estos, en los que se busca resaltar el nivel de control que la humanidad tiene sobre la creación y la misma vida. No se equivoca el Eclesiastes 8,7-8 cuando dice: “Si nadie sabe qué sucederá, ¿quién le anunciará cómo ha de suceder? No hay hombre que tenga potestad para refrenar el viento con el viento, ni potestad sobre el día de la muerte; y no se da licencia en tiempo de guerra, ni la impiedad salvará a los que la practican.” Esta verdad bíblica provoca una inseguridad desesperanzadora, que solo encuentra remedio en el mensaje del evangelio. Mensaje como el que Colosenses 1,16 asegura: “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.”

No es de mas que se recuerde el engaño real en el que nuestro mundo vive al creer que el dinero provee estabilidad y seguridad de vida. El que todo se compre con dinero debe también complementarse con el que todo se hace por dinero. Por ende es un gran riesgo confiar plena y exclusivamente en quienes poseen mayor cantidad de dinero. La razón sencilla debiese brotar: tener dinero no es tener el control total. Muestra de ello es la terrible crisis económica que promete un caos para todos, incluso para quienes consideran estar seguros por su poder económico. Esa confianza, que hasta nos lleva a alardear de nuestro poder, nuestra posición, nuestra supuesta solidaridad con los desprotegidos; al final solo es una herramienta para el orgullo personal.

Al encontrarnos con la Biblia, interesantemente se nos asegura que las cosas no estan fuera de control, pero también que no es un ser humano común y rico quien lo dirije. Más bien se asevera que es Jesucristo quien gobierna y controla la dirección de la creación. Una cuestión en juego es que poco se observa en nuestra sociedad, costumbres, procedimientos, estructuras, familias e individuos que se moldeen realmente por esta verdad bíblica. Usted medite y valore cuánto esta verdad afecta su vida cotidiana. Por un lado quienes nos apropiemos de ella, tendremos seguridad verdadera, por otro lado un ser humano excepcional a quien más que admirar tendremos que imitar y por último un testimonio lleno de esperanza para compartírselo a otras personas.

Aunque ellos crean que tienen el control, el dia llegará en que confirmaremos que no es así. Si tan solo pudiesemos darnos cuenta de esto con anticipación. El problema se encuentra en nuestra noción de valor, de poder y prestigio, algo que el Señor Jesucristo tiene como según 2 Corintios 13:4 dice: “Porque ciertamente Él fue crucificado por debilidad, pero vive por el poder de Dios. Así también nosotros somos débiles en Él, sin embargo, viviremos con Él por el poder de Dios para con vosotros.” Amén

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