Una de las noticias más trágicas de las últimas semanas con relación a la obra humanitaria de misioneros evangélicos fue la que este 11 de Abril cumplió 1 año de mantenerse impune aún. Este documento que me han hecho llegar considero oportuno proporcionárselo para observarlo y meditar un poco.
A quienes vivimos en ambientes menos hostiles hacia el cristianismo este tipo de hechos debiese ser una tremenda oportunidad para desarrollar la solidaridad y “llorar con los que lloran”. Una increíble prueba de los poco que ejercemos nuestra fe a partir del seguimiento -incluso sacrificial- a nuestro Señor. Este hecho debiese ser un punto de reflexión en nuestras congregaciones, una invitación a especificar nuestra oración y convertirla en un símbolo de unidad y amor por los demás. Desde hace muchos años estoy siendo testigo de un claro acomodamiento de los hábitos e ideas de muchos cristianos evangélicos. Claro, esto no necesariamente nos convierte en una “religión” atractiva para los corazones desesperados por instantes de “placer espiritualista”, pero sí nos colocaría en la palestra que solo puede ser ocupada por los genuinos testigos del Reino de Dios en este mundo.
Ya me doy cuenta lo fácil que me extiendo. Solo quería colocar el link para la noticia, que usted pueda checarla y ofrecer unas lineas para meditar. Me agradaría que usara este espacio para colocar su opinión sobre todo esto, principalmente sobre las conclusiones que este suceso debiesen traer a nuestro corazón.
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